Estrategia 2030 en Chile: cómo los entornos, el movimiento y la educación pueden frenar la obesidad infantil

El sobrepeso y la obesidad infantil en Chile no son el resultado de decisiones individuales aisladas, sino de entornos que dificultan moverse, alimentarse bien y construir hábitos sostenibles desde la

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Hablar de sobrepeso y obesidad infantil en Chile no es hablar de decisiones individuales aisladas. Es hablar de cómo vivimos, de los entornos que habitamos, de las oportunidades reales que existen —o no— para moverse, alimentarse bien y descansar. Desde esa comprensión nace la Estrategia Nacional para Detener la Aceleración del Sobrepeso y la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) 2023–2030, impulsada por el Ministerio de Salud como una hoja de ruta intersectorial de largo plazo 

Esta estrategia no promete soluciones mágicas ni cambios rápidos. Su objetivo es más ambicioso y, al mismo tiempo, más realista: detener la aceleración del problema al año 2030, entendiendo que revertir décadas de entornos obesogénicos requiere tiempo, coordinación y coherencia.

El punto de partida: una realidad que no se puede ignorar

En 2022, más del 36% de los niños y niñas menores de 6 años controlados en el sistema público presentaban sobrepeso u obesidad. La obesidad por sí sola alcanzó un 14,06%, cifras que aumentaron de forma marcada tras la pandemia 

Chile, que décadas atrás logró erradicar la desnutrición infantil, enfrenta hoy el desafío opuesto: un aumento sostenido de enfermedades asociadas a estilos de vida cada vez más sedentarios, mayor consumo de alimentos ultraprocesados y menor acceso equitativo a entornos saludables.

Frente a este escenario, la evidencia es clara: intervenir en la adultez es difícil, costoso y poco efectivo. Por eso, la estrategia pone el foco en la infancia y adolescencia como períodos críticos del desarrollo.

¿Cuál es el objetivo central de la estrategia

El objetivo general es detener la aceleración de la prevalencia de sobrepeso y obesidad en menores de 19 años al año 2030, tomando como línea base los datos de 2022 

Es importante subrayar el concepto “detener la aceleración”. La estrategia reconoce que, en el contexto actual, frenar el aumento ya es un logro sanitario relevante, y un paso necesario antes de pensar en reducciones sostenidas a largo plazo.

Un cambio de enfoque: de la culpa al entorno

Uno de los aportes más importantes de esta estrategia es su marco conceptual. El problema se aborda desde los determinantes sociales de la salud, es decir, considerando factores como:

  • Condiciones socioeconómicas
  • Acceso y disponibilidad de alimentos
  • Diseño de ciudades y barrios
  • Sistemas educativos y laborales
  • Influencia de la industria alimentaria
  • Desigualdades territoriales y culturales

Desde esta mirada, el sobrepeso y la obesidad no son solo el resultado de “comer mal” o “no hacer ejercicio”, sino de entornos que dificultan sistemáticamente las elecciones saludables 

Intersectorialidad: salud en todas las política

La estrategia se construye bajo el principio de “Salud en Todas las Políticas”, lo que implica que las decisiones tomadas en educación, transporte, urbanismo, economía, trabajo o deporte también tienen impacto directo en la salud de la población 

Por eso, su implementación involucra a múltiples ministerios —Educación, Deporte, Desarrollo Social, Agricultura, Trabajo, entre otros— además de organismos internacionales como la OMS, OPS, UNICEF y FAO 

La obesidad infantil no se resuelve desde un solo sector. Requiere coordinación real, objetivos compartidos y continuidad en el tiempo.

Las líneas de acción: más que recomendaciones

La estrategia contempla 29 líneas estratégicas, priorizadas mediante trabajo técnico, evidencia científica y consenso intersectorial . Estas líneas se agrupan en grandes áreas de intervención, alineadas con el Plan de Aceleración para Detener la Obesidad de la OMS:

  • Entorno alimentario temprano
    Protección de la lactancia materna, regulación de sucedáneos, fortalecimiento de prácticas saludables desde la primera infancia.
  • Educación y comunidades educativas
    Promoción de actividad física, educación alimentaria y reducción del sedentarismo en contextos escolares.
  • Regulación y políticas públicas
    Etiquetado frontal, marketing de alimentos, publicidad dirigida a NNA, impuestos correctivos a productos “alto en”.
  • Disponibilidad y acceso a alimentos saludables
    Compras públicas, servicios de alimentación, programas sociales y territoriales.
  • Seguimiento y evaluación
    Sistemas de monitoreo para medir avances reales y ajustar las acciones 

Estas acciones no están pensadas como iniciativas aisladas, sino como un sistema coherente de intervención.

¿Por qué es una estrategia y no solo un programa?

Porque no se limita a ejecutar actividades puntuales. La estrategia:

  • Define un marco común de acción
  • Ordena políticas ya existentes
  • Acelera medidas con mayor impacto
  • Evita duplicidades
  • Permite evaluar resultados en el tiempo

En otras palabras, busca pasar de acciones fragmentadas a una visión país frente a la obesidad infantil.

Una mirada de largo plazo

El horizonte 2030 no es casual. La estrategia se articula con:

  • La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible
  • La Estrategia Nacional de Salud al 2030
  • Las recomendaciones más recientes de la OMS 

Esto refuerza la idea de que la salud infantil no es un tema coyuntural, sino un indicador clave del desarrollo social futuro.

Reflexión final

La Estrategia Nacional 2023–2030 propone un cambio profundo: dejar de mirar el sobrepeso infantil como un problema individual y empezar a abordarlo como lo que realmente es: un desafío estructural, social y colectivo.

Detener la aceleración de la obesidad infantil no es solo una meta sanitaria. Es una apuesta por infancias con más movimiento, más autonomía, más salud y mejores oportunidades a lo largo de la vida.

El verdadero desafío no está solo en el diseño del documento, sino en su implementación sostenida, en el territorio y en los contextos reales donde las personas viven, comen y se mueven todos los días.

En FitFun hablamos de entrenamiento, movimiento y salud todos los días. Pero no desde el lugar del cuerpo ideal ni de la exigencia constante, sino desde una pregunta más profunda: ¿qué condiciones reales necesita una persona para vivir mejor?

La Estrategia Nacional para Detener la Aceleración del Sobrepeso y la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes 2023–2030, impulsada por el Ministerio de Salud, pone sobre la mesa algo que en el trabajo cotidiano vemos a diario:

La salud no depende solo de la motivación individual, sino del entorno, del acceso, del tiempo, de la educación y de las oportunidades reales para moverse y alimentarse mejor.

Hablamos de esta estrategia porque conecta directamente con nuestra forma de entender la actividad física: como una herramienta de salud pública, no como castigo ni compensación. Porque entrenar, moverse y construir hábitos sostenibles empieza mucho antes del gimnasio y mucho antes de la adultez.

Visibilizar esta política es una forma de ampliar la conversación, de salir del “haz más ejercicio” y avanzar hacia una pregunta más honesta y necesaria:
¿qué estamos haciendo como sociedad para que moverse y cuidarse sea posible desde la infancia?

Desde Fit Fun creemos que educar, contextualizar y traducir la evidencia a la vida real también es parte del entrenamiento

Si quieres entrenar con criterio y acompañamiento real, en Fit Fun podemos ayudarte. Agenda tu clase de prueba hoy.


Referencia

  • Ministerio de Salud de Chile. Estrategia Nacional para Detener la Aceleración del Sobrepeso y la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes 2023–2030

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